En Malagueño, Mario construye sus sueños: una avioneta hecha a mano y con pasión por volar

En diálogo con Mi Valle, Mario Mengual, vecino de Malagueño, comparte la historia de un sueño que decidió no postergar: construir una avioneta con sus propias manos.

La idea surgió, прежде que nada, a partir de una realidad económica concreta. “Vengo de una familia humilde y para mí era impensable llegar a comprar un avión. Ese fue el principal impulso para hacerlo yo”, explica. A eso se suma una inclinación personal que lo acompaña desde siempre: “Siempre me gustó estar metiendo mano, inventando cosas”.

El proyecto lleva muchos años de trabajo, estudio y perseverancia. Los planos de la aeronave —más de mil páginas, en inglés y con medidas en pulgadas— implicaron un largo proceso de traducción y aprendizaje. “Estuve mucho tiempo estudiando los planos, traduciendo, entendiendo cada parte y reuniendo materiales”, recuerda. El punto de partida quedó grabado con precisión: “La primera pieza del avión la fabriqué el 22 de agosto de 2022”.

La construcción fue avanzando en distintos espacios. Comenzó en el patio de la casa de sus suegros, en barrio 1° de Mayo; luego continuó en un galpón facilitado por la familia González, en Sierras de Oro, donde Mario trabajaba en ese momento. Más tarde, ya instalado en Yocsina, pudo montar su propio taller en el garaje de su casa. “Tener el proyecto en casa me facilita muchísimo. A veces le dedico cinco minutos y otras diez horas; todo depende de las ganas”, dice con humor.

El motor principal es la pasión por volar. “La hora de vuelo hoy es bastante inaccesible. La mejor forma de poder sostenerlo es a través de un avión propio”, explica. Aunque es nativo de la provincia de Santa Fe, asegura sentirse plenamente parte del lugar donde vive: “Ya me siento un malagueñense más”.

Su sueño tiene un fuerte componente familiar y emocional. “Mi mayor deseo es disfrutarlo con mi familia. Poder volarlo y, por ejemplo, ir a visitar a mis viejos en un avión construido con mis propias manos… eso sería algo impagable”, confiesa.

La pasión por la aviación le fue transmitida en su infancia por Néstor Vannay, un amigo muy cercano de su familia. “Fue una gran persona, alguien que llevo en el corazón. Creo que la idea de construir un avión viene un poco de algún comentario que él hizo en algún momento”, recuerda.

Cuando comenzó el proyecto, Mario no tenía experiencia en mecánica aeronáutica. “No sabía nada de eso. Sí sabía soldar y hacer trabajos metalúrgicos, y eso me ayudó muchísimo”, señala. Con el tiempo, fue aprendiendo y ganando confianza.

La primera persona en conocer el proyecto fue un amigo cercano. “El primero en saberlo fue Leandro, un amigo del alma. Me apoyó sin dudar un instante”, destaca.

Como todo proyecto de esta magnitud, no estuvo exento de dificultades, especialmente por el costo de algunos componentes. “Hay piezas muy caras y a veces eso genera frustración”, admite. Sin embargo, también aparecieron ayudas clave, como la donación de un avión accidentado en el Dique Los Molinos en 2007, rescatado por la asociación Fondo Limpio a fines de 2024. “De ese avión pude recuperar muchos repuestos y hasta plantillas para fabricar piezas. Fue una gran ayuda”, cuenta.

El proyecto despierta curiosidad y admiración. Vecinos y visitantes se acercan, preguntan, sacan fotos y lo felicitan. “Eso te da una cuota extra de energía para seguir”, afirma. Y agrega entre risas: “Pobres mis vecinos, que se bancan los ruidos… y aun así siempre están dispuestos a ayudarme”.

Si todo avanza como espera, Mario estima que en diciembre de este año podrían comenzar los vuelos de prueba. “Todavía faltan muchos detalles, sobre todo por cuestiones económicas, pero si todo sale bien, para diciembre debería estar casi listo”, señala. Y bromea: “Todo el mundo me pide que avise cuando vuele… esperemos que no se desarme”.

Mientras tanto, mantiene una postura abierta y generosa: “Quien quiera conocer el proyecto tiene las puertas abiertas para venir a verlo cuando guste”.

Su historia deja un mensaje claro, que él mismo resume con sencillez: “Se trata de seguir los sueños, de meterle pilas, de no aflojar. Siempre va a haber gente dispuesta a ayudarte, pero primero tenés que demostrar que lo deseás con el alma”.