De la marca personal al discurso institucional: el nuevo rumbo comunicacional en Córdoba

Durante años, la comunicación institucional en Córdoba tuvo un sello inconfundible: el nombre del gobernador ocupando un lugar central en cada pieza oficial. Firmas, slogans, placas, cartelería y redes reforzaban una lógica personalista, profundamente arraigada en la política provincial.

Desde esta semana, esa tradición se interrumpe.

El nombre de Martín Llaryora dejó de aparecer en las comunicaciones oficiales del Gobierno de Córdoba. La decisión forma parte de un rediseño integral de la identidad visual: se eliminaron colores secundarios, degradés y firmas personalizadas para dar paso a un esquema sobrio, con fondo azul y tipografías blancas. El cambio alcanza redes sociales, el sitio web oficial y la papelería institucional.

Desde el área de Comunicación lo explicaron con claridad: “Es más despersonalizada, más desde los cordobeses”. En ese marco, la nueva marca oficial conserva un único slogan —discreto pero definido como eje conceptual—: “Hacer para crecer”, acompañado por los colores de la bandera provincial (azul, blanco y rojo). Los nuevos carteles ya no llevan la leyenda “Gestión Martín Llaryora”, sino únicamente el escudo provincial y el lema.

Aunque para algunos pueda interpretarse como un simple cambio estético, la decisión tiene un fuerte contenido político y simbólico. Se trata de un hecho inédito en la Córdoba del siglo XXI: por primera vez, un gobierno provincial elimina el nombre del gobernador de la comunicación oficial, rompiendo con una práctica histórica donde la personalización del poder fue la norma.

Un gesto que abre una lectura más profunda sobre el vínculo entre comunicación pública, institucionalidad y poder. Menos marca personal, más Estado. Y una señal que invita a pensar cómo se construye legitimidad política en clave de futuro.