La preocupación crece en silencio, pero cada vez con más fuerza, entre los gobiernos locales de Córdoba. Jefes comunales de distintos departamentos —entre ellos, del departamento Santa María— advierten que la fuerte caída en la coparticipación está empezando a impactar directamente en el funcionamiento cotidiano de las comunas.
El fenómeno tiene un origen claro: la retracción de la actividad económica y la caída de la recaudación, que ya fue reconocida por el propio gobierno provincial. En febrero, Córdoba registró una baja real del 11% en sus ingresos, mientras que la coparticipación federal cayó 13% en enero y 23% en febrero, números que terminan trasladándose directamente a los fondos que reciben municipios y comunas.
Ese efecto dominó ya se refleja en los números que aparecen en el Portal Ciudadano Digital, donde cada localidad puede ver el detalle de los fondos recibidos: el monto bruto transferido, las retenciones aplicadas y el ingreso neto final.
En algunos casos, los resultados generaron sorpresa y preocupación. Según pudo saber este medio, hubo localidades donde el monto neto depositado terminó siendo una cifra mínima en relación a los costos mensuales de funcionamiento.
Un jefe comunal lo explicó en reserva con crudeza: “Cuando miramos el bruto parecía un número razonable, pero después de las retenciones el neto que quedó fue prácticamente simbólico. Con eso no pagás ni la mitad de la planta permanente”.
Preocupación en voz baja
Aunque públicamente la mayoría evita encender alarmas, en privado varios dirigentes comunales admiten que el escenario financiero para este año es incierto.
Uno de ellos reconoció: “No sé si vamos a poder pagar los aguinaldos si esto sigue así”.
Otro jefe comunal, también bajo reserva, describió la situación con preocupación: “Nos estamos comiendo los ingresos que logramos generar durante el verano para poder sostener el funcionamiento ahora”.
Las comunas turísticas, que suelen reforzar sus recursos en temporada alta, también sienten el impacto. “Habíamos logrado ahorrar algunos pesos para mejorar servicios, comprar herramientas y avanzar con algunas obras chicas. Pero ya los estamos usando para cubrir gastos diarios”.
Un combo que preocupa
A la caída de la coparticipación se suma otro problema: la baja en la recaudación propia de las comunas, principalmente por la disminución en el pago de tasas. La recesión golpea directamente a vecinos y comerciantes, lo que termina repercutiendo en las arcas locales.
El resultado es un escenario que varios jefes comunales describen como “un combo explosivo”: menos coparticipación, menor recaudación local y costos que siguen creciendo.
Además, en paralelo, los trabajadores municipales y comunales reclaman actualizaciones salariales acordes al costo real de vida, que -claramente- se ubica por encima de los índices oficiales utilizados como referencia.
Marzo, primer termómetro del año
Con este panorama, marzo aparece como un primer punto crítico para las administraciones locales, ya que marca el inicio pleno del año administrativo y el momento en que comienzan a verse con claridad los niveles reales de ingreso.
“Esto recién empieza y estamos muy preocupados por lo que puede pasar de acá a fin de año”, admitió otro jefe comunal consultado.
La preocupación se extiende en distintas regiones de la provincia. Por ahora, las advertencias circulan principalmente en conversaciones reservadas entre intendentes y jefes comunales.
Pero puertas adentro, el diagnóstico empieza a repetirse cada vez con más frecuencia: “Si la economía no se reactiva y la coparticipación sigue cayendo, muchas comunas van a tener serias dificultades para sostener el ritmo de funcionamiento durante todo el año, e incluso para lo básico como pagar sueldos”.
Un escenario que, según reconocen varios dirigentes locales, recién comienza a mostrar sus primeros signos de tensión.