En política pocas cosas sorprenden cuando hace semanas que se murmuran en pasillos, cafés y despachos. La inminente salida del intendente de Alta Gracia, Marcos Torres Lima, rumbo al Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia era, desde hace días, un secreto a voces. Pero este viernes se confirmará formalmente: Torres pedirá licencia en la intendencia para asumir en el gabinete provincial.
La decisión no es un trámite administrativo más. Es un movimiento de alto impacto político, tanto para la ciudad como para el esquema provincial.
El dato no es menor: el anuncio se produce a días de la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, prevista para el domingo. Ese acto, que tradicionalmente marca el rumbo político y de gestión del año, iba a ser encabezado por el propio intendente. Ahora, el escenario cambia.
La apertura de sesiones ya no será solo el discurso de gestión habitual. Será, inevitablemente, el marco de un reordenamiento político que redefine liderazgos y deja interrogantes abiertos sobre la dinámica local.
De Alta Gracia al gabinete provincial
Torres, dirigente de Hacemos Unidos por Córdoba y reelecto con amplio respaldo en 2023, da el salto a una de las carteras más sensibles del gobierno que conduce Martín Llaryora. Desarrollo Social no es un ministerio técnico: es la primera línea frente al impacto de la crisis económica, la demanda alimentaria y la presión sobre los programas de asistencia. Su desembarco allí implica exposición, responsabilidad y también proyección.
En Alta Gracia, la licencia abre una nueva etapa. Torres no era solo el intendente; era el ordenador político del oficialismo local. Su salida, aunque formalmente transitoria, obliga a reconfigurar el esquema interno.
A nivel provincial, el movimiento fortalece el gabinete con un dirigente territorial con volumen electoral propio. La lectura política es inevitable: no se trata solo de ocupar un cargo, sino de posicionarse en un ministerio clave en un año atravesado por tensiones económicas y sociales.
Una señal en medio del año político
Que el cambio se concrete justo antes de la apertura de sesiones no es un detalle menor. El mensaje institucional se resignifica. El discurso ya no será únicamente sobre obras, seguridad o gestión local, sino también sobre transición y nueva etapa.
Cuando algo es secreto a voces durante semanas y finalmente se confirma, deja de ser rumor y pasa a ser definición política. Y en Alta Gracia, esa definición marca un antes y un después. En el mientras tanto y contrareloj, los teléfonos de los intendentes están sonando para que estén presentes mañana acompañando en la jura de Torres. En su lugar quedará el vice, Jorge “Ruso” de Nápoli, quien se perfila además para ser el candidato oficialista en un duro escenario polìtico de cara al 2027.