Bombardeo del ‘55: cuando Malagueño buscó refugio en las canteras

En septiembre de 1955, en el marco de la Revolución Libertadora, la localidad de Malagueño quedó atrapada en un clima de tensión, enfrentamientos y profunda división social entre sectores leales y opositores al gobierno de Juan Domingo Perón.

Según recuerdan vecinos y vecinas, el 16 de septiembre tomaron conocimiento a través de la radio del levantamiento encabezado por Eduardo Lonardi y Dalmiro Videla Balaguer, lo que marcó el inicio de jornadas cargadas de incertidumbre, miedo y violencia que impactaron de lleno en la vida cotidiana del pueblo.

En medio del peligro, y ante la posibilidad de bombardeos, muchas familias recibieron la orden de evacuar sus hogares de inmediato. Con lo poco que pudieron cargar, vecinos enteros se desplazaron hacia el oeste de la localidad en busca de un lugar seguro.

La salida fue tan desesperada como colectiva: hombres, mujeres, niños y adultos mayores se internaron en los túneles de las canteras de cal y granito, utilizando ese espacio como resguardo frente a las explosiones que sacudían la zona.

Sin colchones ni abrigo, las familias improvisaron camas con “duraznillo”, una planta silvestre que utilizaron para aislarse del frío suelo de piedra y poder descansar en condiciones precarias.

A pesar del miedo y el hacinamiento, surgieron gestos de organización y ayuda mutua. Los vecinos se unieron para cocinar en una olla popular, compartiendo lo poco que tenían en una situación límite.

Se estima que las familias permanecieron entre uno y tres días refugiadas, atravesando momentos de pánico e incertidumbre mientras las explosiones resonaban en el exterior. Entre los relatos más conmovedores, se recuerda el caso de una mujer que dio a luz mellizos en plena cantera y falleció poco después del parto.

Este episodio quedó marcado en la memoria colectiva de Malagueño como un símbolo del dolor, el miedo y las consecuencias de la violencia política entre vecinos, en un contexto donde las diferencias ideológicas atravesaron profundamente el entramado social.

A más de 70 años de aquellos hechos, la historia invita a reflexionar sobre la importancia de la memoria y la convivencia. ¿Conocías este episodio de la historia de Malagueño?

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