Una investigación reciente del Poder Judicial de Córdoba volvió a ubicar a Alta Gracia y la región en el centro del análisis de una problemática compleja y sensible: la salud mental y la prevención de conductas autolesivas, entendidas desde una perspectiva epidemiológica y de políticas públicas.
El estudio, elaborado por el Área de Investigación del Centro Núñez del Poder Judicial, analiza los casos registrados entre 2020 y 2024 en la ciudad de Córdoba y su primera circunscripción judicial, que abarca a Alta Gracia, Villa Carlos Paz, Jesús María y Río Segundo. El trabajo actualiza datos, incorpora nuevas variables y aporta información clave para orientar estrategias de prevención.
Según el informe, durante el período analizado se relevaron 1.136 muertes autoinfligidas, una cifra superior a la registrada en investigaciones anteriores. No obstante, los autores advierten que este incremento debe leerse con cautela, ya que influyen factores como el crecimiento poblacional y la mejora en los sistemas de registro, que permiten hoy una mayor precisión en la información.
Uno de los hallazgos relevantes es que la cantidad de casos se mantuvo relativamente estable a lo largo de los años, con un pico en 2021 y un descenso en 2022. A diferencia de lo que se temía al inicio de la pandemia, el análisis no detectó variaciones significativas entre el período de Covid-19 y la pospandemia en términos interanuales.
Sí se consolidan, en cambio, tendencias estructurales. La problemática continúa afectando mayoritariamente a varones, un dato que refuerza la necesidad de pensar políticas preventivas con enfoque de género, especialmente dirigidas a hombres jóvenes.
En ese sentido, uno de los cambios más notorios respecto de estudios anteriores es el rejuvenecimiento del perfil etario. Mientras que entre 2005 y 2010 la mayor incidencia se registraba en personas mayores de 60 años, hoy la franja más afectada es la de adultos jóvenes de entre 21 y 30 años. El informe vincula este corrimiento generacional con escenarios de incertidumbre, dificultades laborales, desempleo y un aumento sostenido de consumos problemáticos.
Por primera vez, además, la investigación incorpora un análisis sistemático de toxicología. Los resultados muestran que más del 60% de los casos presentó consumo de sustancias, con predominio de alcohol y cocaína, especialmente entre varones jóvenes. En el grupo de 16 a 30 años, la presencia de estas sustancias supera el 68%. Los especialistas subrayan que el consumo no actúa de manera aislada, sino en interacción con otros factores de riesgo como la depresión y distintos trastornos de salud mental.
Otro dato relevante desde el punto de vista preventivo es que en más del 20% de los casos se registraron intentos previos, aunque el propio informe advierte que este porcentaje podría estar subestimado por falta de información en algunos expedientes.
En cuanto a los indicadores sociales, el estudio señala que el 36% de las personas trabajaba al momento del fallecimiento y que el nivel educativo predominante fue el secundario completo, una diferencia significativa respecto de períodos anteriores, donde prevalecía la primaria completa.
El equipo investigador —integrado por profesionales de distintas disciplinas— propone líneas concretas de intervención, entre ellas fortalecer el abordaje de las adicciones, mejorar la detección temprana de la depresión y otros trastornos, y reforzar las redes de apoyo social, especialmente en adultos mayores. También se destaca la importancia de prestar especial atención a las personas con intentos previos, consideradas una señal de alerta prioritaria.
El informe se inscribe en el marco de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio y remarca que muchos casos son prevenibles si se actúa de manera integral, sostenida y con información actualizada. Desestigmatizar la salud mental, facilitar el acceso a la atención y promover la escucha activa en la comunidad aparecen como ejes centrales.
“Detrás de cada número hay una historia de sufrimiento”, señalan los autores, y subrayan la necesidad de que el Estado, las instituciones y la sociedad en su conjunto asuman un rol activo en la prevención.
Dónde buscar ayuda
En la ciudad de Córdoba funciona una línea gratuita de escucha y orientación las 24 horas: 0800-888-5555, atendida por profesionales. También está disponible el Programa Provincial de Prevención del Suicidio, dependiente de la Secretaría de Salud Mental, con atención articulada a través de centros de salud y hospitales.