Cada verano, el paso de los Reyes Magos por las calles de Barrio Sur vuelve a reunir a chicos y grandes en una celebración que ya es parte del alma del vecindario. Detrás de esa tradición, hay trabajo, organización y compromiso: el del Centro Vecinal, que año tras año sostiene la magia con esfuerzo y convicción.
La noche del 6 de enero, Barrio Sur volvió a vivir una de sus postales más queridas. Desde el Oratorio Salesiano hasta la Plaza Mitre, los Reyes Magos recorrieron las calles del barrio acompañados por vecinos, familias y niños que aguardaban con ilusión una tradición que lleva más de tres décadas y que se renueva año tras año.
La escena se repite, pero no pierde fuerza: aplausos, sonrisas, saludos desde las veredas y un clima que logra algo poco frecuente en tiempos acelerados: reunir a toda la comunidad en un mismo recorrido.
En diálogo con Stream Abierto, coproducción de Lux y Mi Valle Medios, el presidente del Centro Vecinal de Barrio Sur, Walter Oviedo, compartió el detrás de escena de una celebración que, aunque cargada de magia, se sostiene con mucho trabajo previo.
“Nosotros todos los 6 de enero hacemos esta actividad. Es tradición, como en toda la Argentina, pero en nuestro barrio tiene un valor muy especial”, expresó. Y explicó que el recorrido no solo atraviesa calles, sino realidades diversas: “Barrio Sur es grande, muy visible, con zonas distintas desde la avenida hasta el arroyo, y tratamos de llegar a todos los rincones”.
La magia que une generaciones
Para Oviedo, uno de los aspectos más valiosos de la noche de Reyes es que borra diferencias. “Cuando hablamos de la magia que proponen los Reyes Magos, todos nos olvidamos por un momento de la edad y disfrutamos juntos. Grandes, chicos, familias enteras. Eso es lo más lindo”.
La organización comienza mucho antes. Vecinos y vecinas colaboran con regalos, logística y tiempo. “Hemos viajado a Córdoba a comprar cosas para los chicos, los vecinos se prenden, ayudan, y eso hace que todo valga la pena”, contó. A eso se suma el acompañamiento de instituciones y de la Municipalidad, que aportó equipamiento para el recorrido.
Vecinalismo: compromiso, gestión y límites claros
Más allá de la celebración, la entrevista permitió profundizar sobre el rol del centro vecinal y el día a día de la gestión barrial. Oviedo fue claro al definirlo: “Nosotros somos intermediarios entre el vecino y la Municipalidad. Así lo dice la ordenanza. No ejecutamos obras, gestionamos reclamos”.
En ese camino, explicó que todo lo que depende del centro vecinal se hace: notas, pedidos, seguimiento. “Y lo que no se soluciona, ya escapa a nuestras posibilidades. Pero eso no significa que dejemos de insistir”.
Reconoció también que hay reclamos históricos, como problemas de calles o baches, que se reiteran durante años sin respuesta definitiva. “Eso genera bronca, frustración, pero igual se sigue intentando. Somos así, estemos o no en la Comisión”.
El desgaste que no siempre se ve
Oviedo habló con honestidad del costo emocional del vecinalismo: noches sin dormir, discusiones internas, estrés por la logística y dudas cuando la respuesta no es la esperada. “A veces uno se frustra, piensa si falló el día, la hora o la convocatoria. Pero cuando ves que el vecino aprovecha lo que se propone, la felicidad es doble”.
Y dejó una frase que resume su manera de entender el compromiso barrial: “Si me paro en la puerta de mi casa y no tengo que bajar la mirada frente a ningún vecino, ya es una gran cosa”.
Comunicación, cercanía y transparencia
Uno de los pilares del Centro Vecinal de Barrio Sur es la comunicación directa con los vecinos. Con grupos de WhatsApp que reúnen a más de 260 personas, la información circula rápido y se multiplican las propuestas.
“Eso significa que hay comunicación, que el vecino participa, opina y se involucra”, explicó. También destacó la importancia de la transparencia: libros en orden, notas presentadas y una gestión abierta a quien quiera conocer cómo se trabaja.
“Invito a cualquiera a acercarse. Nuestra casa está frente al centro vecinal. Van a ver con qué simpleza trabajamos y cómo gestionamos”, aseguró.
Balance positivo y lo que viene
De cara al cierre del mandato, previsto para fines de 2026, el balance es positivo. “Hemos hecho lo posible y lo imposible. Golpeamos puertas, dimos publicidad, trabajamos con transparencia. Estamos satisfechos con nuestra gestión”, afirmó, sin desconocer el contexto económico y político complejo que atraviesa al país.
Para este año, el objetivo es claro: sostener un grupo unido, mantener la comunicación fluida con los vecinos y continuar acompañando cada reclamo. “Gestionar desde el vecinalismo es eso: frustraciones y alegrías, todo junto. Pero cuando un vecino te agradece o te da un abrazo, entendés por qué seguís”.
La noche de Reyes en Barrio Sur volvió a confirmarlo: la magia existe, pero no aparece sola. Se construye, año tras año, con vecinos, compromiso y una gestión que no se rinde.
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