Como ya es tradición, el Barrio Parque San Juan volvió a ser escenario este sábado de una verdadera fiesta popular con la realización de la quinta edición del Festival del Pan Casero, un evento que crece año tras año y que ya forma parte de la identidad cultural y productiva de la ciudad de Alta Gracia.
Desde las primeras horas de la tarde y hasta bien entrada la noche, la Plaza del Divino Niño se colmó de familias, vecinos y visitantes que se acercaron a disfrutar de una propuesta con entrada libre y gratuita, donde el pan casero fue el gran protagonista, acompañado por feria de emprendedores, gastronomía regional, música en vivo y actividades para toda la familia.
El festival no solo rinde homenaje a un alimento esencial de la mesa argentina, sino también al trabajo, la dedicación y las manos que lo hacen posible. Cada pan es único, distinto al otro, reflejo de quien lo amasa, lo hornea y lo comparte. Por eso, en este encuentro se celebra la diversidad, se compite sanamente y se reconoce al mejor pan casero, en una tradición que combina saberes, esfuerzo y amor por el oficio.


Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la fuerte presencia de emprendimientos familiares, muchos de los cuales encuentran en la elaboración del pan casero su principal sustento económico. Historias de trabajo cotidiano, madrugadas de amasado y hornos encendidos se repiten entre los puestos, mostrando que detrás de cada producto hay años de experiencia, transmisión generacional y una profunda identidad barrial.
Además del pan casero en sus múltiples variedades —con grasa, chicharrón, cebolla, queso, salame y versiones integrales—, el público pudo recorrer una nutrida feria de artesanos y emprendedores locales, con propuestas de cosmética natural, cuchillería, trabajos en vidrio, textiles, plantas, indumentaria, productos para el mate y espacios dedicados especialmente a los niños.


La jornada contó también con el acompañamiento de referentes barriales y centros vecinales de otros sectores de la ciudad, que destacaron la organización, el crecimiento del festival y su valor para rescatar la idiosincrasia de los barrios de Alta Gracia, donde cada comunidad encuentra en una tradición su forma de decir presente.
Con una noche ideal, luna llena sobre el predio y un marco de público que superó las expectativas, el Festival del Pan Casero volvió a demostrar que cuando hay identidad, trabajo colectivo y compromiso vecinal, las propuestas se consolidan y perduran en el tiempo.
Barrio Parque San Juan celebró así no solo una nueva edición del festival, sino también una forma de vivir y producir, con la esperanza puesta en que esta fiesta continúe creciendo por muchos años más, acompañando a quienes viven del pan casero y lo elaboran, día a día, con pasión.

