A fuerza de impugnaciones y fallos, el PRO llega roto… pero vota el domingo

Lo que debía ser una interna partidaria terminó convertido en una batalla a cielo abierto. Después de días de impugnaciones, correcciones, cruces entre apoderados y resoluciones de la Junta Electoral, el PRO cordobés llegará este domingo a las urnas en medio de un clima de fractura, desconfianza y heridas internas que ya nadie se esfuerza demasiado en disimular. La elección sigue en pie, pero el partido llega astillado.

El último acto formal de esa guerra quedó plasmado en el acta de la Junta Electoral partidaria, firmada el 24 de marzo a las 22:35. Allí se deja constancia de una seguidilla de planteos contra la lista “Somos Pro”, desde observaciones por paridad de género hasta impugnaciones por candidatos que no figuraban en el padrón como afiliados. Aun así, la Junta resolvió continuar con el proceso electoral “en pos de privilegiar la vida democrática” del partido y el sufragio de sus afiliados. Traducido al castellano llano: el PRO Córdoba llega maltrecho, pero vota.

El expediente muestra que la interna estuvo al borde del descarrilamiento, pero siguió avanzando a fuerza de resoluciones y remiendos de último momento. La propia Junta dejó asentado que ambas listas presentaron las boletas impresas dentro de plazo, aunque “Córdoba Amarilla” envió la versión digital en tiempo y “Somos Pro” lo hizo fuera de término, el 24 de marzo a las 10:50. Pese a eso, se optó por no bajar la elección.

No fue el único punto caliente. La Junta también intimó a corregir varios tramos por incumplimientos en la paridad de género, advirtió sobre defectos de confección de boletas, dispuso exclusiones por falta de afiliación y hasta ordenó retirar de las boletas de “Somos Pro” la imagen de Mauricio Macri, al considerar improcedente la inclusión de dirigentes vivos en ese formato electoral. La pelea fue tan minuciosa que terminó discutiéndose desde candidaturas incompatibles hasta errores de tipeo.

En Santa María, la tensión también quedó expuesta. La Junta hizo lugar parcialmente a una impugnación sobre ese tramo de “Somos Pro”, excluyó a una candidata por no estar afiliada y advirtió además que la lista no respetaba la paridad de género en su composición final. Es decir: no sólo había pulseada política, también había observaciones concretas sobre cómo estaba armada la oferta electoral.

El acta, además, confirma que hubo observaciones en circuitos sensibles para esta región, como Villa del Prado y Anisacate, lo que termina de mostrar que la interna no se juega sólo en la cúpula provincial, sino también en los territorios donde el PRO arrastra disputas cada vez más ásperas. Cuando una elección partidaria entra a la recta final discutiendo afiliaciones, paridad, boletas, fotos y plazos vencidos, lo que queda a la vista no es precisamente fortaleza: es una estructura en tensión permanente.

Desde uno de los sectores en pugna aseguran que hubo intentos reiterados por frenar la elección, pero que ninguno prosperó «La gente de Soher (Sukaría) hizo todo para que no se vote, pero no lo lograron», aseguraron a este medio. Y esa es, acaso, la síntesis política más brutal de esta historia: no hubo acuerdo, no hubo síntesis, no hubo conducción capaz de ordenar el conflicto. Entonces habrá urnas. No como celebración de unidad, sino como desenlace de una pelea que ya dejó demasiados heridos antes de abrirse las mesas.

En el departamento Santa María. habrá dos listas en competencia y se habilitarán mesas en Alta Gracia, Malagueño y Villa del Prado. También se esperan internas en otros puntos de la provincia, en una jornada que promete dejar mucho más que un resultado partidario: dejará ganadores, perdedores y una foto bastante cruda del estado real del PRO cordobés. Porque a esta altura ya no se discute solamente quién gana la interna. Se discute quién queda en pie después de ella.