Diego González encontró en el básquet adaptado una familia y una nueva forma de superarse

A los 54 años, Diego González convirtió al básquet adaptado en mucho más que una práctica deportiva. Desde 2024 forma parte de FUDIAG-MAG, equipo en el que comenzó a desempeñarse como pívot y donde encontró un espacio de pertenencia, crecimiento personal y nuevos desafíos.

Su incorporación al equipo marcó el comienzo de una experiencia que rápidamente trascendió lo deportivo. Con el tiempo, sus compañeros se transformaron en una verdadera familia y FUDIAG-MAG pasó a ocupar un lugar central en su vida.

“FUDIAG-MAG no es solo un grupo de deportistas, es mi segunda familia, un motor de superación y un espacio donde la discapacidad pasa a segundo plano, para dar prioridad al talento”, destaca González al hablar del significado que tiene el equipo para él.

El básquet también le permitió enfrentarse a nuevos desafíos y vivir experiencias que exceden los límites de una cancha. Entre ellas, la posibilidad de disputar la Liga Nacional ocupa un lugar especial en su recorrido.

“Jugar en la Liga Nacional es adrenalina pura, orgullo de pertenencia y validación del esfuerzo”, sostiene Diego, quien destaca además el respeto entre quienes forman parte de la competencia y la exigencia que implica medirse en un ámbito de máximo nivel.

Cada partido representa para González una nueva oportunidad para seguir aprendiendo, mantener el enfoque y trabajar por objetivos cada vez mayores. La presión de una competencia nacional, lejos de convertirse en un obstáculo, funciona como un estímulo para continuar creciendo.

Desde su llegada a FUDIAG-MAG en 2024, Diego construye una historia marcada por el deporte, los vínculos y la superación. Su experiencia refleja cómo el básquet adaptado puede convertirse en una herramienta para fortalecer la autoestima, generar comunidad y abrir nuevos caminos, poniendo en primer plano aquello que realmente importa: el talento, el esfuerzo y las ganas de seguir avanzando.