De una práctica personal a un proyecto de vida: Valeria Mitrano encontró en el yoga una forma de acompañar a otros en Alta Gracia

 

Para algunas personas, el Yoga comienza como una práctica. Para otras, con el tiempo se transforma en una manera diferente de habitar el cuerpo, de relacionarse con las emociones y de encontrar espacios de conexión con uno mismo.

Para Valeria Mitrano, ese camino comenzó durante la adolescencia y terminó convirtiéndose, muchos años después, en una elección de vida y también en su proyecto laboral.

Así nació Ser Yoga, un proyecto desde el que Valeria acompaña prácticas en Alta Gracia y que próximamente busca llegar también a otros puntos del Valle.

Una práctica que encontró un nuevo sentido durante la pandemia

Valeria practica Yoga desde su adolescencia, pero fue durante la pandemia cuando su relación con esta disciplina comenzó a transformarse.

En ese contexto empezó a compartir prácticas con otras personas y, de manera progresiva, aquello que inicialmente formaba parte de su vida personal comenzó a convertirse también en una posibilidad laboral.

Así fue tomando forma Ser Yoga.

Un proyecto que hoy define como su proyecto de vida y laboral, construido a partir de una práctica que la acompañó durante años y que ahora busca compartir con otras personas.

Yoga para todos los cuerpos y todas las posibilidades

Uno de los pilares de la propuesta de Valeria es una convicción: todas las personas pueden hacer Yoga.

Desde esa mirada, las prácticas que guía no responden a una única forma de moverse ni a un único nivel de experiencia.

Por el contrario, busca ofrecer propuestas variadas, adaptadas a diferentes necesidades y posibilidades.

Entre ellas se encuentran prácticas terapéuticas en silla y también opciones más dinámicas, siempre teniendo como eje el movimiento consciente y somático.

La intención es que cada persona pueda encontrar una manera posible y significativa de acercarse a la práctica.

No se trata de alcanzar una determinada postura ni de responder a un modelo corporal.

Se trata de poder habitar el propio cuerpo desde otro lugar.

Una mirada integral sobre el bienestar

Para Valeria, el Yoga y la meditación pueden convertirse en herramientas para mejorar la calidad de vida y favorecer un bienestar integral.

Su propuesta contempla diferentes dimensiones de la persona: los aspectos físicos, mentales y emocionales.

Desde allí, cada práctica busca generar un espacio de conexión y presencia.

Un momento para detenerse, escuchar el cuerpo y prestar atención a aquello que muchas veces queda relegado en medio de las exigencias de la vida cotidiana.

El movimiento consciente se convierte así en una herramienta para volver a mirar hacia adentro.

Volver a uno mismo

Hay una idea que atraviesa especialmente el modo en que Valeria entiende su trabajo: la posibilidad de que el Yoga ayude a las personas a volver a sí mismas.

Y esa mirada también está relacionada con su propia experiencia.

Después de tantos años de práctica, hoy encuentra una enorme satisfacción en compartir ese camino con quienes se acercan a sus clases y descubren en el Yoga una nueva forma de relacionarse con su cuerpo.

Para ella, acompañar ese proceso es una de las partes más valiosas de su proyecto.

Ver cómo una persona encuentra en la práctica un espacio propio, una conexión diferente con su cuerpo o una forma de detenerse y escucharse le da sentido a aquello que comenzó como una práctica personal y terminó convirtiéndose en su trabajo.

Ser yoga, un proyecto que sigue creciendo en el valle

Actualmente, Ser Yoga desarrolla sus prácticas en Alta Gracia, mientras Valeria proyecta llevar su propuesta próximamente a otros puntos del Valle.

El proyecto continúa creciendo desde una premisa sencilla: acercar el Yoga a las personas desde una mirada amplia, consciente y respetuosa de las diferentes posibilidades.

Porque si algo define a Ser Yoga es justamente la intención de que nadie sienta que el Yoga no es para él o para ella.

Hay prácticas más suaves, prácticas terapéuticas, propuestas dinámicas y diferentes formas de acercarse al movimiento.

Pero en todas permanece el mismo eje: volver al cuerpo, escucharlo y construir una relación más amorosa con uno mismo.

Y en ese camino, Valeria encontró también su propio lugar.

Una práctica que comenzó en su adolescencia.

Una experiencia que tomó otra dimensión durante la pandemia.

Y finalmente, un proyecto de vida que hoy comparte con otras personas desde Alta Gracia y que continúa expandiéndose por el Valle.

Cómo conocer Ser Yoga

Alta Gracia y próximamente otros puntos del Valle
351 2174415
Instagram: @ser__yoga