19 de abril – Día de Anisacate: fusión y descentralización, el debate que viene

Hoy, 19 de abril de 2026, celebramos un nuevo aniversario de Anisacate, ese “pueblo del alto” –como traducen algunos estudiosos del nombre originario, ani (alto) y sacate (pueblo)– que mira el río desde lo más profundo del valle de Paravachasca.

Es un día para honrar la memoria del pueblo comechingón, de aquellos primeros habitantes pacíficos que, según documentación histórica, ya tenían aquí un asentamiento estable antes del “descubrimiento de América”. Por algo se dice que Anisacate es una de las poblaciones más antiguas de la provincia de Córdoba.

Pero la antigüedad, por sí sola, no construye futuro. Existe hoy un problema de escala institucional que nos achica. Podemos afirmar que Anisacate, como valle geográfico entre los cerros que nos circundan, es uno solo. Sin embargo, los mapas siguen reflejando una división que responde más a inercias políticas institucionales que a la realidad cotidiana de su comunidad.
Por un lado, la Comuna del Valle de Anisacate no llega a ser municipio. Por el otro, el Municipio de Anisacate no llega a ser ciudad. Y todo esto mientras compartimos nuestro hermoso río homónimo, las escuelas, la cooperativa de servicios, la iglesia, los centros deportivos, una ruta nacional que ya funciona como avenida local –gracias a la autovía compartida que une Córdoba con Calamuchita en su límite sur-este– y, sobre todo, una misma identidad: somos anisacatenses. Sin embargo, mantenemos dos administraciones locales separadas, con relativa autonomía, que por su escasa cantidad de habitantes –según el último censo– quedan imposibilitadas de dictar una constitución local, obligándonos a regirnos por la ley 8102.

Como está a la vista de todos y cada uno, con independencia de sexo, edad, partido o religión, esta tecnología institucional, combinada con escasos recursos económicos para territorios amplios, ha obtenido resultados de modestos para abajo a la hora de construir ciudad.
Este fraccionamiento, no es solo un síntoma local, responde a una realidad provincial. Córdoba lidera el ranking de fraccionamiento local del país con más de 427 municipios y comunas, superando a Buenos Aires que tiene 135 y a Mendoza con apenas 18. Nos fragmentamos hasta el absurdo, y el precio lo paga el desarrollo local planificado.

Así las cosas, estoy convencido de que ha llegado la hora de dar un debate profundo por la fusión de Anisacate y El Valle de Anisacate. Una alianza que nos permitiría superar los 10.000 habitantes y habilitarnos para poner en marcha un proceso constituyente que nos dé una constitución local común, conformando una sola institución municipal, moderna, amplia e innovadora, apta para impulsar las transformaciones urbanas que los tiempos por venir requerirán; una que necesariamente ponga el centro en el cuidado de las personas que lo habitamos y de los bienes comunes que nos circundan.

La cual, debe empezar por representar un alivio fiscal para los castigados contribuyentes y una mejora de los servicios a través de una descentralización en centros operativos que lleven el trabajo y la atención municipal a cada rincón de nuestro territorio, empezando por los históricamente postergados.

Quiero resaltar algo fundamental: esto no es una fantasía. Es una posibilidad legal concreta dentro de nuestro marco normativo provincial, en la primera carilla de la Ley 8102. El artículo 4° regula el proceso que debe darse “…A tal fin, los municipios fijarán sus respectivos radios, pudiendo solicitarlo al Poder Ejecutivo de la Provincia cuando carecieren de los medios técnicos para ello. Una vez fijado, y previo informe de las oficinas técnicas, el Poder Ejecutivo remitirá al Poder Legislativo el correspondiente proyecto de ley en un plazo que no exceda los noventa días a contar desde que reciba la comunicación o el pedido del municipio. Podrán fusionarse municipios entre sí, comunas entre sí, o municipios y comunas, mediante ordenanzas ratificadas por ley y posteriormente por referéndum…»

El camino político-administrativo es complejo, lo sé, y requiere un amplio debate y consenso de todos los actores políticos y comunitarios. Pero lo difícil no es excusa para no intentarlo. Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que nada que sea realmente importante se logra fácilmente y en soledad.

Estoy convencido de que este es el debate que nos merecemos como pueblo. Por eso, haciendo honor al nombre de la fuerza política municipal que constituimos en 2022 –Anisacate en Común–, y en el día de nuestro aniversario como localidad, lanzo esta idea como anzuelo al río, con el anhelo de discutirla con quien guste hacerlo en los días por venir. Es un intento para que entre todos y todas elevemos la vara del debate político local, abortemos enfrentamientos estériles y de una buena vez hablemos de comunidad y de futuro.
Porque Anisacate no merece seguir siendo un pueblo partido al medio o un archipiélago de islas aisladas entre sí. Merece ser, de una vez y para siempre, un solo pueblo con un futuro común.

Dr, Nicolás Calvi. Anisacate, 19 de abril de 2026.